Encontrar valor no solo en los datos, sino también en sus relaciones. Esta es la principal premisa de los grafos: un concepto de las matemáticas discretas que se estudia desde el siglo XVIII y que no es otra cosa que la representación gráfica de determinados elementos (nodos) y de sus vínculos con otros elementos (relaciones).
¿Por qué está cobrando notoriedad en estos momentos? Porque ofrecen un enorme campo de aplicación en el mundo de las tecnologías emergentes, gracias a su capacidad de ayudar a armar bases de datos gráficas para realizar consultas interactivas y sacar conclusiones de forma rápida y en tiempo real.
Dependiendo de qué se necesita consultar o de qué se desea concluir, se definirán diferentes nodos y relaciones. Por ejemplo: si el problema consiste en analizar transacciones bancarias, los nodos pueden ser las cuentas emisoras y receptoras de las transacciones y las relaciones, los montos transferidos.
Claves para anticipar un mundo vertiginoso
En un mundo en el que todo se mueve a velocidad de vértigo, los sistemas de consultas a bases de datos tradicionales tienen una limitación: la demora a la hora de entregar respuestas a consultas complejas. Los grafos promueven no solo devoluciones en tiempo real, sino que además lo hace de manera gráfica, lo que simplifica la comprensión.
Es equivalente a cuando un estudiante enfrenta un texto larguísimo y un cuadro sinóptico con la misma información: seguramente aprenderá más rápido y de manera más sencilla con la segunda opción.
Pero además, en la era del streaming, el comercio electrónico y las redes sociales, las relaciones entre los datos se vuelven tan importantes como los datos en sí mismos. En especial cuando se trata de vínculos complejos.
Las bases de datos tradicionales son rígidas y que obligan a vincular distintas tablas a partir de datos en común entre ambas (por ejemplo, el código de producto, que seguramente se repite en la base de datos de productos y en la de transacciones, que a su vez compartirá el código de cliente con la de clientes), estrategia costosa desde el punto de vista computacional. Los grafos, en cambio, son flexibles y altamente permeables a nuevas consultas, lo que enriquece los resultados.
Centralidad e importancia
Uno de los algoritmos de grafos con mayor utilización es el de “centralidad e importancia”. Consiste en evaluar los puntos más importantes de la red y de actuar en consecuencia para generar beneficios para el negocio o algún tipo de optimización.
Permite por ejemplo detectar en tiempo real la acción que recibe más inversiones, la página web que obtiene más visitas, el contenido de streaming o la canción de una plataforma de música más consumida… Luego, ese conocimiento se aplica a generar acciones de negocios.
Entre los campos de acción concretos donde se puede aplicar este concepto destacan la investigación de fraudes en el sistema financiero, el análisis de comunidades dentro de una red social para lanzar productos y servicios altamente direccionados o la evaluación de consumo de contenidos online para optimizar la propuesta, por citar apenas algunos ejemplos.
“¿Se entiende o te hago un dibujito?”. Esta expresión, irónica por excelencia, hoy sirve para definir una realidad: la importancia creciente de los grafos para interpretar el valor de los datos y de sus relaciones.
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