Deuda digital: qué es y cómo “se paga”

by | Transformación Digital

El camino hacia la transformación digital tiene un escollo del que poco se habla pero cuyo impacto puede ser muy significativo: el de la “deuda digital” o “deuda tecnológica”. El concepto hace referencia a todas las inversiones que debieron haberse hecho en tecnología y en herramientas digitales y que por diferentes razones se cancelaron o postergaron.

Desde una simple procrastinación por temor al cambio hasta un aplazamiento por falta de presupuesto y desde la compra de un software sub-óptimo para ahorrar costos hasta la implementación de una herramienta propietaria incapaz de integrarse con otras por ausencia de visión de futuro.

Los errores cometidos también vuelven en forma de deuda digital: hardware obsoleto, proyectos que consumieron enorme cantidad de recursos y que no dieron los resultados esperados, aplicaciones que se eligieron a las apuradas sin comparar todas las alternativas de o sistemas que no están en absoluto alineados con la estrategia de IT de la organización son apenas algunos ejemplos de una lista que puede ser interminable.

El problema de ser deudor

La deuda digital no es solo un cúmulo de problemas que se acumulan en el pasado, sino que impacta de lleno en las oportunidades de cara al futuro de una organización. Las empresas que no sean capaces de cerrar esta brecha verán ralentizadas sus posibilidades de innovación.

Pero ese no es el único inconveniente: las malas decisiones históricas de IT generan un lastre importante en términos de costos. Por ejemplo, en los mantenimientos que deben pagarse por herramientas que no generan valor.

Del mismo modo, las variables clave de estos tiempos que cambian a toda velocidad, como agilidad, capacidad de adaptación o resiliencia, se ven gravemente afectadas por estos “agujeros” tecnológicos.

Reducir la deuda a futuro

El pago de la deuda digital es posible y debe hacerse con una perspectiva hacia el futuro más que concentrándose en los lamentos por lo ya actuado.

En principio, cada nueva implementación de IT debe cumplir con los lineamientos mínimos para no acumular nueva deuda: entender las necesidades, los recursos y el presupuesto de la compañía y tomar cualquier decisión recién a partir de estos factores.

El propósito de la organización es esencial y toda nueva tecnología que se incorpore debe estar alineado. Este punto es clave para el éxito de la implementación, centrado en las personas, sean los colaboradores, los clientes o los socios comerciales.

Lo urgente y lo importante

Por supuesto, se debe contar con el sponsorship de la alta dirección y el acompañamiento de un socio tecnológico que impida que se repitan errores del pasado, en especial a la hora de seleccionar tecnologías, que deben ser siempre abiertas e interoperables.

La existencia de un plan integral y estratégico es el antídoto para evitar la acumulación de nueva deuda en adelante. Es clave analizar el impacto que la inversión en nuevas tecnologías tendrá sobre los resultados actuales y sobre la proyección de la organización.

Honrar la deuda digital es un paso clave para acelerar el camino hacia la verdadera transformación.

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